Hay platos que no necesitan pasaporte. La croqueta es uno de ellos. Nació en Francia —dato que muchos prefieren ignorar por comodidad—, conquistó las cortes europeas, aterrizó en España y se quedó tan a gusto que hoy la mayoría del mundo la considera española de pura cepa. Y en 2025, el fenómeno no para: la croqueta cruza el Atlántico, se reinventa en las freidoras de aire y sigue siendo, ante todo, una excusa perfecta para quedarse un rato más en la barra.
Repasamos las tendencias que están marcando el año croquetero — con datos, con nombres propios y con alguna sorpresa que igual no esperabas.
El jamón ibérico sigue mandando (y no pide perdón)
Si hay algo que el estudio de consumo 2025 elaborado por Croquetas Ricas deja claro, es que la croqueta de jamón ibérico no tiene rival. Es la más pedida en bares, la más reproducida en casa y la referencia absoluta cuando alguien dice «croqueta» sin más. No hay debate aquí — o bueno, sí lo hay, porque en Canal Croqueta siempre hay debate — pero los números son los números.
Lo interesante no es que el jamón siga en lo alto. Lo interesante es por qué sigue ahí: porque es el sabor con el que muchos aprendimos a comer croquetas, el que asociamos a la visita a casa de la abuela, al bar de siempre, al aperitivo de domingo. La croqueta de jamón es, en cierto modo, memoria comestible.
Eso no significa que no haya espacio para más. Lo hay. Y mucho.
Los referentes que todo el mundo nombra — y que merecen el ruido
Cuando se habla de croquetas en España, algunos nombres aparecen siempre. No porque Canal Croqueta los imponga como verdad absoluta, sino porque llevan años generando conversación, premios y peregrinaciones gastronómicas.
Marisa Sánchez y el Restaurante Echaurren (La Rioja) son quizás el caso más citado: una tradición familiar que convirtió la croqueta en algo cercano a la obsesión. Las crónicas gastronómicas le dedican adjetivos que nosotros no vamos a repetir para no sonrojar a nadie — pero si las has probado, ya sabes de qué va la cosa.
En Asturias, Pedro Martino en el Restaurante Naguar (Oviedo) trabaja con ingredientes del entorno para construir croquetas que hablan de territorio. Y Nacho Solana en el Restaurante La Solana ganó en 2017 el premio a la mejor croqueta del mundo en Madrid Fusión — una croqueta de jamón que, según quienes la conocen, justifica el viaje.
En Madrid, las croquetas de Arzábal llevan años en las listas de las más valoradas de la comunidad. Sin estridencias, sin artificios: solo técnica, producto y coherencia.
¿Son estas «las mejores»? Eso lo decides tú. Son, sin duda, algunas de las más conversadas — y eso también es un dato.
La croqueta viaja a Chile y pide mesa
Quizás el dato más curioso del mapa croquetero actual viene de Santiago de Chile. Hubo un tiempo en que pedir croquetas allí era cosa de restaurantes españoles de corte clásico — un acompañamiento más entre las bravas y las gambas al ajillo. Pero algo ha cambiado.
Hoy la croqueta aparece en bares de moda, en cartas de cocina chilena contemporánea y, en algunos casos, como plato icónico. El restaurante Mesura en Santiago es uno de los ejemplos que la propia Guía Comino destaca: las croquetas son uno de sus platos emblema y, muchas veces, lo primero que llega a la mesa. No como aperitivo de relleno, sino como protagonista.
Es el recordatorio de que la croqueta, cuando se trata con respeto, no necesita etiqueta de cocina nacional. Funciona en cualquier idioma.
Air fryer, horno y la revolución silenciosa del rebozado sin freír
Uno de los datos que más llama la atención del estudio de consumo 2025 de Croquetas Ricas es el crecimiento sostenido de las croquetas pensadas para cocinarse sin aceite: air fryer, horno, métodos que hasta hace poco parecían incompatibles con una preparación nacida para la fritura.
¿Traición? ¿Adaptación inteligente? Aquí no tomamos partido — o mejor dicho, tomamos el de la comunidad, que está muy dividida en este punto. Lo que sí podemos decir es que el fenómeno existe, crece y merece conversación.
La textura cambia. El resultado no es idéntico. Pero para mucha gente, es la diferencia entre comer croqueta en casa entre semana o no comerla. Y eso, en términos de difusión cultural del producto, no es un dato menor.
Seis estilos que conviene conocer en 2025
El panorama croquetero actual no se agota en el jamón ni en la bechamel clásica. Hay movimiento en los rellenos, en las harinas, en los rebozados. Algunos estilos que están ganando presencia este año:
1. Croqueta de compango de fabada — la versión asturiana que integra chorizo, morcilla y lacón en una bechamel que sabe a cocido de invierno.
2. Croqueta de cocina de aprovechamiento — la más honesta de todas, la que usa el cocido del lunes o el pollo del domingo. La más española en espíritu.
3. Croqueta gourmet con producto premium — jamón Joselito, trufa, marisco. El lujo en formato bocado.
4. Croqueta de inspiración internacional — rellenos de ramen, kimchi, curry. Polémicas, sí. Interesantes, también.
5. Croqueta vegetal — setas, espinacas, queso. Cada vez más presente en cartas que buscan ampliar el público.
6. Croqueta para air fryer — el estilo que más crece en el consumo doméstico. El debate sobre si «cuenta» sigue abierto.
La reivindicación que nadie pide pero todos necesitan
La croqueta no necesita que la reivindiquemos. Se reivindica sola cada vez que alguien la pide, la hace, la congela por si acaso o la busca en una carta nueva. Pero sí nos parece importante señalar algo: su éxito no es casualidad ni nostalgia.
La croqueta funciona porque es técnica, porque es memoria y porque es infinitamente adaptable. Cada versión cuenta una historia diferente — del cocinero, del territorio, de quien la come. Y eso, en un mundo gastronómico que a veces se toma demasiado en serio, es un valor enorme.
Que siga cruzando fronteras. Que siga llegando a Santiago, a Tokio, a donde le dé la gana. La croqueta lo aguanta todo — menos que le falte bechamel.
¿Cuál es la tendencia croquetero que más te ha sorprendido este año? ¿Air fryer, rellenos internacionales o sigues fiel al jamón de toda la vida? Cuéntanos en comentarios — aquí no hay respuesta incorrecta.
📎 También te puede interesar: [Las mejores croquetas de España: una guía sin veredicto final]
##