Madrid Fusión y la croqueta: la historia del concurso más goloso de España

Hay un momento en Madrid Fusión que detiene el tiempo. No es cuando un chef de dos estrellas presenta su última creación molecular. No es cuando un sumiller descorcha algo imposible. Es cuando sacan las croquetas.

El auditorio, que lleva horas hablando de fermentados y técnicas de vanguardia, se pone en pie. Las cámaras apuntan. El jurado adopta la postura oficial: cuerpo erguido, croqueta en mano, cara de concentración absoluta. Y durante unos minutos, la gastronomía española más sofisticada del mundo se rinde ante un bocado que cualquier abuela lleva haciendo desde siempre.

Eso es lo más bonito de este concurso. Y también lo más justo.

El origen: 2015, una idea y mucho jamón ibérico

El Concurso Nacional a la Mejor Croqueta de Jamón lleva acompañando a Madrid Fusión desde 2015, con los seis primeros finalistas entre los que figuraban Carmen Carro de la Taberna Pedraza y Álvaro Castellanos de Arzábal. 7 Caníbales Nadie sabía entonces que iba a convertirse en el momento más esperado del congreso gastronómico más influyente del mundo.

La fórmula era sencilla y brillante: jamón ibérico de bellota de primerísima calidad como ingrediente obligatorio, cata a ciegas de la bechamel antes de ver la croqueta, y un jurado de chefs y periodistas gastronómicos con el ego suficiente para opinar con rotundidad. El resultado: un concurso que en doce ediciones no ha perdido ni un gramo de emoción.
Ganador 2026: Alejandro Cano del Restaurante Salino (Madrid).


El ritual que nadie te cuenta

Antes de que llegue la croqueta, llega la bechamel. Sola. En un cuenco. Sin rebozado, sin fritura, sin nada que distraiga. Los jueces explican que puede variar mucho la percepción: bechameles muy buenas que se convierten en croquetas menos buenas, y viceversa. HOLA!

Ese detalle lo dice todo. El concurso no premia solo el resultado final — premia el proceso. La base. Lo que nadie ve cuando se come una croqueta de pie en una barra.

El jurado valora textura, cremosidad, color de la bechamel, integración del sabor del jamón, el rebozado y la temperatura de fritura. Todo en un bocado. Todo en cuestión de segundos. Es mucho para tan poco espacio.


Los ganadores: un mapa de la croqueta española

Doce ediciones, doce campeones, doce historias distintas. Un repaso rápido:

2015: Diego Fernández del Regueiro de Tox, primera croqueta asturiana en lo más alto. 2016: Jesús Segura del Trivio de Cuenca, primer castellano-manchego. 2017: Nacho Solana, familia que regenta su restaurante en Ampuero, Cantabria, desde 1938. 2018: Miguel Carretero de Santerra, Madrid. 7 Caníbales

2021: Javier Sanz y Juan Sahuquillo de Cañitas Maite en Albacete, que ese año se llevaron además el concurso de escabeches y el premio al Cocinero Revelación. Triplete histórico. 7 Caníbales

2025: Axel Smyth de Simpar en Santiago de Compostela, que además se llevó el título de Cocinero Revelación. ElDiariodeMadrid.es Otro doblete. La croqueta como trampolín.

2026: Alejandro Cano de Salino, Madrid. Una croqueta que él mismo describió como «bastante simple, sin cosas raras. Como las hacían antes las abuelas, pero un poco más líquida». Con Mucha Gula Doce ediciones de alta cocina y el ganador reivindica a la abuela. Hay poesía en eso.


Croqueta Finalista

Croqueta Finalista

El efecto concurso: las colas que no esperabas

Ganar el concurso de la croqueta de Madrid Fusión tiene consecuencias reales e inmediatas. Son muchos los nombres que han tenido que abrir nuevos locales para responder a la alta demanda tras alzarse con el premio, porque el restaurante se llenaba en multitudes de gente queriendo probar la que era la Mejor Croqueta de España. Time Out

El propio Axel Smyth, al recoger su premio en 2025, confesaba que confiaba en que el galardón les «pusiera en el mapa» y se notara en «las reservas y los teléfonos». Hule y Mantel Spoiler: se notó.

Una croqueta. Un concurso. Un restaurante lleno durante meses. La gastronomía española tiene lógicas muy particulares y nos encantan todas.


Lo que el concurso no puede medir

Con todo, hay algo que ningún jurado, por estelar que sea, puede certificar. Albert Adrià lo resumió bien desde su asiento de jurado: «La mejor croqueta, digamos lo que digamos nosotros, siempre va a ser la que más guste al público». 7 Caníbales

Y tiene razón. La croqueta que más te ha emocionado en la vida probablemente no llegó nunca a ninguna final. La hizo alguien en una cocina pequeña, con una receta de memoria, sin termómetro ni gelatina ni panko importado. Y sin embargo la recuerdas.

Eso es lo que tienen los concursos: son importantes, son necesarios, ponen en valor la técnica y el producto. Pero la croqueta lleva ganando mucho antes de que existiera ningún trofeo.

Y seguirá ganando cuando todos los trofeos se hayan olvidado.


¿Conoces alguno de los restaurantes ganadores? ¿Has probado alguna de estas croquetas campeonas? Cuéntanoslo en los comentarios o en @canal_croqueta.

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